
Allah el Altísimo dice lo siguiente en la sura Al-Maida, versículo 31:
“En ese momento, Allah envió una corneja que, escarbando en la tierra, le mostró cómo enterrar el cadáver de su hermano. ‘¡Ay de mí!’, dijo. ‘No he sido capaz de hacer lo que hace una corneja; no se me ocurrió enterrar el cadáver de mi hermano’. Se había arrepentido”.
La corneja, esa ave inteligente que aparece en el Corán, y el cuervo, más grande y mejor dotado, pertenecen a la misma extensa familia de los córvidos y se cuentan entre los animales más inteligentes, no solo entre las aves. En los estudios zoológicos sobre inteligencia, son capaces de superar pruebas complejas de resolución de problemas en las que, a veces, incluso los humanos fracasarían. Sus capacidades mentales superan también las de los loros. Algunos recordamos cornejas que se nos han acercado con un fruto de cáscara dura, ofreciéndonos compartirlo a cambio de que les rompiéramos la cáscara. También se sabe que la corneja mencionada en el Corán guarda bajo tierra alimentos que se conservan para comerlos más adelante.
Estos animales, capaces de imitar cuando quieren la voz humana y los sonidos de otros seres vivos, como si dijeran ‘tût-i mucize-gûyem’ (soy como los loros prodigiosos), reconocen como propia su imagen en el espejo y poseen conciencia de sí mismos. Además, tienen una memoria potente y fuertes vínculos sociales. Por ejemplo, si alguien maltrata a una corneja, le roba la comida o la toma como blanco de sus ataques, esta describe a ese humano enemigo a su bandada por un medio que todavía desconocemos y consigue que las demás cornejas también lo tomen como blanco.
Estos animales han sido conocidos a lo largo de toda la historia de la humanidad, y su influencia ha quedado recogida en refranes y expresiones. Los hijos de Adán son conscientes de las capacidades mentales de estas aves y de los efectos que pueden provocar.
Gracias a sus potentes sistemas digestivos, las cornejas y los cuervos también comen carroña. Cuando pasan hambre, tampoco vacilan en comer seres humanos. Se han dado casos en los que han devorado vivos a heridos incapaces de defenderse. En épocas en las que les cuesta encontrar alimento, un campo de batalla lleno de muertos y heridos graves tras el combate es un festín para ellos. Por eso, cuando un córvido ve desde lejos grandes grupos de personas que avanzan con paso firme unos hacia otros, se da cuenta de que se acerca la hora de comer. Las bandadas de aves negras que revolotean sobre sus cabezas son, para las personas a las que esas aves siguen desde el aire, un presagio de desgracia.
También se sabe que las cornejas que danzan sobre los ejércitos que marchan uno contra otro conducen a los humanos hacia manadas de lobos. Quienes siguen a las aves sin darse cuenta de lo que hacen, pensando que encontrarán comida allí donde estas se dirigen, caen en la trampa de los lobos, que conocen la situación. Entre los animales son frecuentes las alianzas tácticas, semejantes, por ejemplo, al ‘voto de Teşvikiye’ emitido en las elecciones de 2015 para que el partido apoyado por el PKK superara el umbral electoral y el AKP perdiera. Se han filmado grupos de delfines y tiburones, enemigos mortales, cazando juntos. Los animales son pragmáticos. Hacen lo que les conviene.
Que personas inexpertas acaben devoradas vivas por manadas de lobos y bandadas de cornejas que actúan conjuntamente es el origen de la advertencia de nuestra lengua turca de que quienes avanzan sin saber lo que hacen terminarán siendo “pasto de lobos y aves”.
El dicho de nuestra lengua según el cual “quien tiene por guía a una corneja” nunca se libra de los problemas alude a que estas aves conducen deliberadamente a grupos humanos hacia el desastre. A diferencia de lo que se cree, no es una expresión coloquial reciente, sino que se basa en miles de años de experiencia con la naturaleza. De hecho, hay quienes se han introducido como asesores en los gobiernos con apariencia de expertos, pero contemplan el panorama desde arriba, a vista de pájaro, esperando darse un festín.
El dicho turco “O el Estado al frente o el cuervo ante la carroña” también se inspira en la experiencia de que un rumbo marcado por la permisividad y la pérdida de control en las más altas instancias acaba inevitablemente en una catástrofe, en una aniquilación, con muertos devorados y heridos graves engullidos vivos en el campo de batalla.
Prof. Dr. Kutluk Özgüven
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